La Unesco llega y la torre empieza a crecer casi una planta por semana - El Correo de Andalucía

 

La Unesco llega y la torre empieza a crecer casi una planta por semanaN. Jiménez Actualizado 06/11/2011 21:24

Las obras de la torre Pelli avanzan a buen ritmo y su estructura ya alcanza la décima planta. - Estefanía González (Atese)

La delegación del Comité de Patrimonio Mundial evalúa el edificio cuando se acelera todavía más su construcción

La delegación de la Unesco que llegó ayer a Sevilla para evaluar el posible impacto de la torre Pelli sobre los monumentos Patrimonio de la Humanidad (la Catedral, el Archivo de Indias y el Alcázar) podrá comprobar in situ cómo avanzan las obras del rascacielos de Cajasol, que ya tiene lista la estructura entre las plantas novena y décima, es decir, el 38% del total, y que, a partir de ahora, acelerará aún más su ritmo de crecimiento. Según fuentes del proyecto, se ha terminado de montar el forjado autotrepante, por lo que ya pueden avanzar a casi una planta por semana. Por ahora, ya supera la altura de Torretriana.

El objetivo de los responsables del proyecto es que la estructura de las 4o plantas -más tres en subterráneo- de la torre diseñada por César Pelli esté acabada en octubre del año que viene y que Sevilla tenga su primer rascacielos (de 178 metros, 80 más que la Giralda) en el primer trimestre de 2013. La crisis y la integración de Cajasol en Banca Cívica parecen no afectarle, mientras que la decisión definitiva de la Unesco, si es contraria a la torre, previsiblemente tardará, como poco, un par de años. Por lo que el rascacielos podría estar casi construido. Sólo el Ayuntamiento podría pararlo revocando la concesión de la licencia, como pide la plataforma Túmbala, pero por ahora sólo apunta que no encontró irregularidades en la misma.

¿Y qué se van a encontrar los delegados de la Unesco? Un proyecto en el que trabajan en dos turnos, día y noche, unas 250 personas y una obra que requerirá la contratación de 1.150 personas a lo largo de sus diferentes periodos de desarrollo. La inversión total supera los 300 millones, de los que ya se han adjudicado más de 50 millones. A pesar que el elemento más conocido del proyecto es la torre, ésta no supone más que un 25% de la superficie del complejo, que se desarrolla sobre una parcela de 36.000 metros cuadrados de superficie, de los que la torre sólo ocupa 1.400. Sobre el resto de la parcela se localiza un gran aparcamiento para 3.066 coches y 400 motos, de tres plantas y cuya estructura soporta una gran plaza pública de sur a norte, dos edificios conocidos como podios que albergarán oficinas en sus plantas superiores y locales destinados a servicios, restauración y comercios a nivel de la plaza. Todo con cubiertas vegetales por las que se podrá andar que se elevan desde la plaza hasta la máxima altura de los edificios (con dos y tres plantas). Sobre el aparcamiento se sitúa un equipamiento de 3.000 metros cuadrados destinado a congresos con una sala para 800 personas.

La estructura de las tres plantas del aparcamiento se encuentra ejecutada al 95%, incluyendo el espacio reservado a la zona de congresos en la que ya está montada la cubierta metálica de 25 metros de luz. Ya se ve gran parte de la estructura de la plaza pública, en la que están dispuesto los grandes macetones y vasos que albergarán los árboles y fuentes que conforman el paisaje urbano y la estructura de los dos edificios podios se encuentra ejecutada al 20%, siendo visibles ya en la planta primera sobre la calle los forjados del edificio situado al este.

Los promotores intentan subrayar que Puerto Triana es más que la torre, pero es ésta la que está en cuestión por una sola razón: sus 178 metros de altura. La Unesco, a través de su Comité del Patrimonio Mundial, trató sobre el posible impacto del rascacielos en sus tres últimas reuniones anuales: en Sevilla (2009), Brasilia (2010) y París (2011), y en todas sus resoluciones mostró su preocupación por el posible impacto negativo que dicho edificio podría tener sobre los bienes Patrimonio Mundial. No obstante, no tomó nunca medidas drásticas, como la inclusión de Sevilla en la lista de ciudades con patrimonio en peligro, paso previo a la retirada del sello de Patrimonio de la Humanidad.

Lo que sí hizo fue pedir a las autoridades españolas más información y les requirió que se paralizara su construcción para dar tiempo a valorar el proyecto, algo que no se ha producido. Ayer llegó la delegación de la Unesco a Sevilla, con un experto del Comité de Patrimonio Mundial y un miembro de Icomos, el órgano asesor que ya advirtió del posible daño que podía causar la torre. Hoy visitarán el Ayuntamiento, tendrán una reunión con Cajasol y verán las obras. Mañana le tocará a los expertos y a colectivos sociales y el miércoles cerrarán su informe.

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