La ruta del mosto - El Correo de Andalucía

 

Empieza la época del mosto en el Aljarafe... y también en la capital, que estrena una ruta temática desde Triana hasta Sevilla Este. Pero la magia de verdad está en las bodegas y en las tascas de pueblo.

En Umbrete hay una bodega llamada Niño Serafín que cuando se le acaba el mosto, cierra. "Eso es demasiao, ya", comentan reverencialmente en el Batato,  una taberna de allí cerca, en el mismo paseo del Primero de Mayo, y lo hacen como un peregrino ante una catedral gótica, como un barcelonista hablando de Messi. Parte del mosto que se sirve en el Batato viene de esa bodega. De la de Salado también, que es uno de los grandísimos nombres que hay que citar en la materia. Pero desde luego, entre tabernas y bares, Umbrete no le va a dar motivos para salir de allí sin probar su caldo por excelencia, del que la localidad es bandera. "Hace unas dos semanas que se está poniendo mosto", dicen los de antes, "y cuando se acabe, se acabó. Hombre, lo suyo es que dure hasta febrero o así, pero el mejor momento es en noviembre y diciembre".

Entre 50 y 80 céntimos cuesta endiñarse un vaso de mosto en los mejores locales de los pueblos del Aljarafe, y en particular en el llamado Triángulo del Mosto, que tiene como vértices la citada Umbrete, Villanueva del Ariscal (otro que tal baila de bueno) y Espartinas (buen sitio, también, para desmayarse de gusto).

Muy cerquita, en la Plaza de España de Albaida, Gerardo Delgado se alza en albricias para felicitarse por la calidad del mosto de este año. Él y sus hermanos llevan el mesón de lo que era la bodega El Poli, famosa por sus exquisitos vinos. "Es que este año la vendimia ha sido en seco, y eso ha producido un mosto estupendo, por su grado y su sabor. Porque cuando llueve en la vendimia, todo eso varía." También allí se sirven de Casa Serafín y de Salado. La arroba viene a salir por unos 18 euros.

Treinta pueblos tiene la ruta aljarafeña del mosto, así que hay para hartarse; pero no acaba ahí la cosa porque también hay que contar con la Sierra Norte. José Montero, gerente de la distribuidora Viandalucía que acaba de inaugurar una ruta del mosto en Sevilla capital, recuerda que de allí fueron los vinos que se sirvieron en la boda del emperador Carlos V, los mismos que citaba Cervantes en Rinconete y Cortadillo y El licenciado Vidriera. Son vinos con color, de "un dulzor especial", decía él ayer tarde, acordándose de la uva cayetana y de la garnacha tintorera con las que la bodega La Margarita está intentando recuperar el perdido esplendor vinatero de la comarca en el Siglo de Oro. De allí y de un excepcional enclave aljarafeño, la bodega Loreto de Espartinas, de la que también se deshace en elogios, se han traído los mostos de esa ruta capitalina que incluye 34 bares y restaurantes y dos tiendas gourmet. Ahí van algunos nombres: Las Golondrinas I y II y Lirondo, en Triana; en el centro de Sevilla, la Abacería de San Lorenzo, Puerta Catedral, Arenero Taller de Tapas, La Buena Vida, La Ilustre Víctima, Alarife, El Pimiento, Romera y Romero, Arte y Solera, Extraverde y Bar Cristina; en Nervión participa el Tradevo; en Miraflores, el Capatapas; en Los Bermejales, La Tasca del Pintor; y en Sevilla Este, la Taberna Mayoral, El Almirez, Nuevo Aire, El Aperitivo y la Tasca de Pepa. Amén de restaurantes, tiendas y otros establecimientos.
Fíjese en los bares de los pueblos: los refrescos famosos están anunciados con luminosos; las cervezas de marca, con chapas esmaltadas; pero el mosto, lo que de verdad es de allí mismo... eso está escrito con tiza en una pizarra, o en un papel de estraza. Solo ese detalle de autenticidad debiera bastar para acercarse a esas bodegas y tascas y dejarse seducir (con moderación, claro) por el embrujo del único sabor del mundo que mezcla la sensación de los cachetes helados de la sierra con el calor de una buena chimenea. Compruébelo.

La ruta del mosto - El Correo de Andalucía

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