El pabellón de la Navegación reabre como museo tras doce años cerrado - El Correo de Andalucía

 

El pabellón de la Navegación reabre como museo tras doce años cerradoNicol Jiiménez, Sevilla Actualizado 27/11/2011 22:30

Mar de luces en el interior del futuro museo. - Jonathan Palanco / Atese

El centro expositivo, tras una inversión de 11 millones, prevé estrenarse para estas Navidades con un mar de luces único.

No es una recreación virtual. Es el nuevo museo del pabellón de la Navegación, que contiene un espectacular mar o laberinto de luces (leds o diodos emisores de luz) para sumergirse en las historias y sensaciones de los personajes que en su día se hicieron a la mar, un mural de 50 metros del ilustrador Gabriel Pacheco para contar la historia de la navegación, una zona para convertirse en capitán y manejar el timón, la bomba de achique, el cabillero o el cabrestrante y otra con visiones históricas de Sevilla. No es un museo al uso; es un centro expositivo divertido, didáctico y fastuoso en el uso de las nuevas tecnologías.
El pabellón de la Navegación cerró sus puertas como museo en 1999 -aunque en 2002 reabrió temporalmente con los contenidos de la Expo'92 para celebrar su décimo aniversario- y ahora, doce años después, reabre sus puertas totalmente renovado, tras más de dos años de trabajo y una inversión de 11 millones de euros (7,3 para la reforma arquitectónica realizada por Guillermo Vázquez Consuegra y 3,7 para la zona museística). Aún no hay fecha para su inauguración, pero su director, Javier Sanchidrián, asegura que esperan abrir estas Navidades o, como muy tarde, en los primeros días de enero. Por ahora se baraja el 21 de diciembre, si bien podría cambiar porque se intenta que sean los príncipes de Asturias los que corten la cinta. Además, la proximidad de las elecciones andaluzas podría limitar la importante campaña de publicidad prevista si la apertura se retrasa.

Sanchidrián indicó que se esperan entre 700 y 800 personas al día de media: "Habrá quien esté una hora en el museo y quien esté dos o más, porque hay mucho donde recrearse". El precio oscilará entre 4 y 5 euros. Además, el pabellón albergará mediateca o biblioteca, tienda de recuerdos, sala de congresos, cafetería y restaurantes.

Sanchidrián apuntó que en un par de semanas se resolverá la adjudicación de la cafetería, mientras que hay "prisa relativa" para los restaurantes, para los que se han recibido "muchas" ofertas de, sobre todo, firmas sevillanas. Con todo, la cercanía de las obras de la torre Pelli restan puntos al privilegiado enclave, junto al río, con un acceso mermado. Eso sí, la entrada al museo de la Navegación incluye la visita a la torre Schindler, desde donde se pueden ver espectaculares vistas del futuro rascacielos y de toda la ciudad.

En cuanto al contenido, hay mucho por destacar, si bien la zona estrella es el mar con 14.200 puntos de luz, único en Europa. Boris Micka, director de GPD, explica que se fabricó a medida y que el proyecto es "más robusto, seguro y rico" que cuando se presentó en 2007. "Este pabellón es el mejor que se hizo para la Expo y buscamos la sintonía con su arquitectura de gran barco", señaló tras subrayar que el centro expositivo se ha realizado para que sea duradero. El reto ahora, como admitió, es hacer que sea rentable, para lo que contará con la zona de congresos de la planta baja "en un lugar privilegiado, con apertura por la noche al río y con el valor añadido de que las empresas pueden usar el museo".

Gabriel Pacheco, ilustrador mejicano afincado en Buenos Aires, se encargó del gran mural con la evolución de la navegación. Hizo los bosquejos a lápiz, se digitalizaron e imprimieron en madera y los redibujó con cera. Un detalle más del complejo trabajo hecho para que el visitante se sumerja en los mares y reviva oficios, historias y sensaciones de navegantes como Francisco Granillo o Leonor García Salas.

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