El Puente de Triana cuando se van apagando los colores del día
Hay una hora en Triana que no sale en ninguna guía (menos mal…).
No es la de la tapita, ni la del paseo vespertino. Es esa franja corta, que en estos días de junio ronda las nueve, cuando el río ya no brilla pero el cielo azul aún no ha cerrado del todo. Si pillas el Puente de Isabel II en ese momento exacto, los faroles de forja se encienden antes de que haga falta y queda esto.
La foto es de ayer, de vuelta del deporte, cruzando despacio porque con ese cielo no había prisa, mil veces que pases, mil veces distintas. Los tres brazos de la farola, el Guadalquivir abajo, la silueta del barrio donde vagamente se ve la torre de la O al fondo. Y el Altozano, precisamente, que ayer cumplía dieciocho años de uno de esos días que el barrio no olvida: el 2 de junio de 2007, la Virgen de la O fue coronada canónicamente en esa misma plaza. La procesión extraordinaria que recorrió Triana aquella tarde es de las que los que la vivieron no necesitan que se las recuerden.
Curioso además que la Esperanza de Triana fue coronada también un 2 de junio, pero en 1984, el mismo día del año. Triana y el 2 de junio tienen algo.
El Puente de Triana, como lo llamamos todos aunque en el plano ponga Isabel II, es de 1852. Fue el primero de hierro construido en España. Más de 170 años mirando el mismo río, con distintas luces y al que la picota estuvo a punto de hacer desaparecer (esta historia la contaremos otro día).

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