El Cachorro: derechos y obligaciones de la cuarta basílica en Sevilla

El Cachorro: derechos y obligaciones de la cuarta basílica en Sevilla
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Mañana dedicará el templo el arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo
FERNANADO CARRASCOABCDESEVILLA / SEVILLA
Día 02/06/2012 - 08.16h
Monseñor Juan José Asenjo Pelegrina, arzobispo de Sevilla, presidirá mañana, a partir de las doce del mediodía, la eucaristía de dedicación de la iglesia del Santísimo Cristo de la Expiración como Basílica menor. Es la cuarta basílica que se consagra en la capital tras las de la Macarena, Gran Poder y María Auxiliadora de la Trinidad.

A partir de ahora, el templo tendrá una serie de derechos, aunque también obligaciones. Luis Rueda, maestro de Ceremonias, precisó a ABC de Sevilla que en cuanto a los requisitos para que un templo sea dedicado basílica —y que se establecen en el decreto Domus Ecclesiae— son varios: «que el templo esté dedicado, esto es, consagrado con rito litúrgico; que sea centro en la diócesis de actividad litúrgica y pastoral (particularmente para la Misa, la Penitencia y los demás sacramentos) y que estas celebraciones sean un ejemplo para los otros templos de la diócesis».

Igualmente, para que las celebraciones litúrgicas se desarrollen de forma adecuada el templo «ha de ser lo suficientemente grande y contar con los elementos propios que exige la liturgia: el altar (la mesa donde se celebra la Misa, no el retablo), el ambón (lugar desde donde se proclama la Palabra de Dios), la sede del celebrante, la sede penitencial... también que la iglesia goce de cierta celebridad en toda la diócesis y, dentro de estos requisitos, que haya un número suficiente de sacerdotes, de acólitos, lectores y que exista un Coro o Schola cantorum para fomentar la música y el canto sagrado».

En cuanto a los derechos y deberes de una basílica, están entre otros, según comenta Luis Rueda, «el estudio y la divulgación de los documentos emanados por el Papa; especial importancia debe darse a la preparación y el desarrollo de los tiempos “fuertes” del año litúrgico (Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua); celebrar con especial solemnidad: la fiesta de la Cátedra de San Pedro; la solemnidad de los santos Apóstoles Pedro y Pablo y el aniversario de la elección o el inicio del ministerio pastoral del Papa».

Asimismo, «pueden ganar Indulgencia Plenaria los fieles que devotamente visiten la basílica, participen en cualquier rito sagrado o recen el Padrenuestro y el Credo: el día del aniversario de la dedicación de la Basílica; el 29 de junio; el aniversario de la concesión del título de basílica; una vez al año en un día a determinar por el Obispo y una vez al año en un día elegido libremente por cada fiel».

También a partir de ahora en la fachada del edificio puede figurar el escudo pontificio, que además puede ser usado «en estandartes, mobiliario y sello de la basílica».

Asimismo, la Hermandad del Cachorro, en cualquier acto cultual, incuida la estación de penitencia, llevará como insignias la «umbela basilical» también llamada «pabellón» o «conopeo» y el tintinábulo. Son dos instrumentos para el uso del Papa. La umbela es para darle sombra, a modo de sombrilla, y, por eso las basílicas la llevan semiabiertas —en espera del Papa— y el tintinábulo es una campana que avisa a los fieles de la cercanía del Sumo Pontífice. «Estas insignias — añade Luis Rueda— no son emblemas litúrgicos, sino que están asimilados a los estandartes. Siguen a la cruz procesional: primero el tintinábulo y luego la umbela. Expresan la especial vinculación de la basílica con el sucesor de Pedro».
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