"Cada vez hay más público en las calles que no entiende la Semana Santa...Diario de Sevilla.

 

"Cada vez hay más público en las calles que no entiende la Semana Santa"

El subdelegado del Gobierno, fundador del Cecop y con experiencia sobrada en Protección Civil, expresa su inquietud por la seguridad en los alrededores de la carrera oficial

C. Navarro Antolín | Actualizado 27.02.2010 - 12:56

Ha vivido en directo la transición del voluntarismo a la profesionalización en la elaboración de los planes de seguridad de Semana Santa. Defiende que la de Sevilla figura entre las fiestas más seguras de toda España. Lo dice quien ha colaborado también en la planificación de la estrategia de seguridad de las Fallas de Valencia, los Sanfermines de Pamplona y la romería del Rocío. Fue el primer director del Centro de Coordinación Operativa (Cecop), organismo fundado a raíz de los sucesos de la Madrugada de 2000 para asegurar la perfecta coordinación entre las fuerzas de seguridad y todo tipo de servicios municipales. Su carrera está relacionada con la gestión y atención de la seguridad de grandes acontecimientos como demuestran su trabajo previo en Protección Civil y los cinco años que lleva como subdelegado del Gobierno en Sevilla. Tiene claro el diagnóstico de aquella fatídica noche -"Fue una situación de pánico de masas con un efecto dominó"- pero sigue dudando de la causa: "No se ha demostrado nada, ni mucho menos la intencionalidad. La Semana Santa supone una gran masa moviéndose por la ciudad con distintas características y, por lo que se ve en los últimos años, con distintos intereses. Cada vez veo más público en la calle en Semana Santa que no entiende de Semana Santa, cada vez más gente está en las calles esos días sin entender nada de lo que acontece".
Valdés elogia la evolución de los hábitos del sevillano en la calle desde el año 2000: "Ha habido una concienciación muy importante para no incurrir en nuevas situaciones de pánico. El sevillano ha actuado muy bien tanto en el pequeño rebrote que hubo en 2001 como en la Semana Santa pasada, cuando surgieron dos focos de conflictos en San Pablo y la Magdalena como consecuencia de unas peleas que las fuerzas de seguridad zanjaron de inmediato". Es realista cuando se le pregunta sobre lo duro que puede resultar para un sevillano de a pie tener que ir preparado para evitar situaciones de alta conflictividad cuando acude pacíficamente a presenciar cofradías: "La realidad de la sociedad de hoy es así, nos obliga a evitar continuamente posibles focos de pánico".
El subdelegado marca dos jornadas delicadas en la Semana Santa desde el punto de vista de la seguridad. El Domingo de Ramos, que es la jornada con más público en la calle, pero de un marcado carácter familiar, y la Madrugada, donde el público aumenta, pero es mucho más heterogéneo al ser una mezcla de sevillanos, turistas y jóvenes que en muchos casos acuden al centro a la búsqueda de diversión. "A esta circunstancia hay que añadir que en la Madrugada, de tres a seis, una gran parte del centro se queda cerrada porque la Esperanza de Triana está avanzando por San Pablo y el Gran Poder está saliendo de la Catedral y recorriendo la calle Zaragoza provocando un efecto cinturón". Valdés tiene claro que la masificación tiene efectos no siempre deseables: "El auge de la Semana Santa, con grandes cantidades de público en la calle, es incompatible con la tranquilidad absoluta".
La investigación policial de los sucesos de 2000 concluyó con la indicación expresa de reforzar la seguridad de la carrera oficial, pues los expertos determinaron que la configuración de zonas como la Campana impedían la intervención urgente de las fuerzas de seguridad. Valdés considera, diez años después, que se han tomado medidas "positivas" a este respecto: "La carrera oficial es ahora más segura, aunque lo que a mí me preocupa de verdad son las zonas exteriores a la carrera más que la propia carrera". En esta última tesis coincide con los planteamientos de la actual junta superior del Consejo de Cofradías.
Cuando el alcalde apostó por la fundación del Cecop tras el verano de 2000, Valdés puso en marcha un ingente trabajo previo de análisis de los riesgos de la Semana Santa. Las primeras conclusiones no fueron especialmente esperanzadoras: no existía ninguna estructura de funcionamiento como tal. La Semana Santa de Sevilla estaba encomendada al voluntarismo de las fuerzas de seguridad, los servicios municipales y la tradicional leyenda sobre la habilidad del sevillano para moverse en la bulla. Otra lacra con la que se topó fue el "colapso" registrado en muchas vías públicas del centro como consecuencia de la concentración de sillas, mesas, puestos de venta ambulantes y otros elementos de mobiliario. Se organizaron cuatro grupos de trabajo: seguridad, sanitario, logístico y de coordinación. Cada grupo tuvo que redactar un procedimiento de intervención. Había que profesionalizar la gestión de la seguridad en la Semana Santa con una vocación de permanencia. Atrás quedaba el Plan Trabajadera y su espíritu voluntarista. "Antes los funcionarios se cogían los días de asuntos propios en Semana Santa. Eso se tuvo que acabar". Se establecieron tres niveles de riesgo, uno de los cuales fue la carrera oficial y sus accesos, que a partir de 2001 debían estar expeditos. El Cecop elaboró un mapa de los puntos negros para evaluar previamente los posibles conflictos: entras y salidas de determinadas hermandades, la calle Alfonso XII el Lunes Santo, la Plaza del Duque en la Madrugada al pasar el Silencio y llegar el Gran Poder, etcétera. Valdés recuerda que una de las escasas medidas que registró protestas del público fuer la instalación de pantallas en las parcelas de sillas de la carrera oficial para evitar la acumulación de público en los pasillos traseros. Otra fue el aforamiento de público en algunas calles, como la de Santa Ángela de la Cruz al paso de la Amargura o la Macarena. Incluso la cofradía del Domingo de Ramos ha protestado algún año al considerar que la Policía se excedió limitando en demasía la presencia de público.

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