Esperanza trianera de Manila




El busto de la Dolorosa que viaja en el Galeón Andalucía preside hoy el Día de la Virgen de los Marineros en la Catedral de la capital filipina



AURORA FLÓREZ


Día 08/10/2010 - 17.50h


Dos tripulantes trasladan el busto de la Esperanza


Más de doce mil kilómetros y casi 7.500 millas separan Sevilla de Manila, donde hoy por la tarde un busto de la Esperanza de Triana ocupará un lugar preferente en la Catedral de la capital filipina para presidir el día de la Virgen de los Marineros.


Se trata de de una obra del imaginero sevillano Antonio José Labrador Jiménez que viaja en el Galeón Andalucía, la nave réplica que ha participado en la Exposición Universal de Shanghai y que ahora realiza su tornaviaje a España haciendo escala en Taiwan, Hong Kong y ahora en Manila. La devoción a la Esperanza de Triana está viajando con este galeón en la cámara de oficiales, pero, además, el rostro de la Dolorosa de la calle Pureza, también figura en una pintura de la Inmaculada que ocupa el espejo de popa de la nave.


Así, el busto de la Esperanza, que mide alrededor de 65 centímetros, ocupará hasta el domingo, un lugar preferente en la Seo de aquella capital, merced a la petición del cardenal arzobispo de Manila, Gaudencio Rosales, al presidente de la Fundación Nao Victoria, Juan Salas Tornero, quien ha hecho posible que una devoción sevillana viaje junto a la tripulación del galeón miles de millas para reencontrarse con un país hermano.


Son miles de personas las que visitan el galeón, perteneciente a la Fundación Nao Victoria, en los puertos en los que arriba en su vuelta a España. Y en Filipinas, tan unida a nuestro país durante siglos, no podía ser de otra forma, y allí ha parecido volver atrás el tiempo, cuando en 1815 el galeón español Rey Fernando —el galeón de Manila—partía de aquel país cerrando uno de los capítulos más importantes del comercio marítimo mundial, una ruta que unió durante tres siglos los continentes de Asia, América y Europa.


Estos días, y con la presencia central de la evocación de la Esperanza de Triana, Manila, echa la vista doscientos años atrás, en la imagen de esta réplica de los mercantes de la época, que se ha un ido a la celebración del «Día del Galeón». Los filipinos se han volcado con la llegada de esta embarcación tan emblemática para la historia de ambos países y la nave ha recibido ya a 8.500 personas.


La tripulación fue recibida por el vicepresidente del país, Jefomar C. Binay; el alcalde de Manila, Alfredo Lim; la directora de la Comisión de Asuntos Culturales, Cecile Guidote Álvarez; el embajador español en Filipinas, Luis Arias, y otras personalidades filipinas. Y es que las raíces españolas se advierten aún en aquellas tierras, en las que los actos institucionales con motivo de la presencia del galeón se multiplican. Ayer, Juan Salas Tornero, se reunían con las autoridades , y recibía las llaves de Manila de manos del alcalde, Alfredo Lim, quien señaló que «la celebración del “Día del Galeón”, organizado por la Unesco, y la llegada de uno real al puerto reabre la historia y ayuda a reforzar la unión filipina-española».


«Museo viviente»


Además, el navío, un «museo viviente», como ya es conocido en Manila, también se ha vestido de gala para recibir a la sociedad filipina y española en una recepción organizada por la Embajada de España en la que han participado las autoridades, así como los embajadores de Italia, Gran Bretaña, Francia, Holanda, Venezuela, México, Chile... y representantes de la Cámara de Comercio española o del Instituto Cervantes, entre otros. Precisamente en esta gala, la Fundación Nao Vicotria se unió a los actos conmemorativos del Bicenteneraio de la Constitución de 1812, izando una bandera con el logotipo de Cádiz 2012, un gesto con el que ha recordado que participaron también congresistas filipinos —entonces españoles— en la elaboración de la primera Norma del país.


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