El cantaor Pedro Peña afirma que "sin vivencias no hay cante".

 

El cantaor Pedro Peña afirma que "sin vivencias no hay cante"

Agencia EFE

Sevilla, 30 sep (EFE).- El veterano cantaor Pedro Peña, erudito, estudioso del flamenco y patriarca de la familia Peña, que mañana actuará en el patio del Hotel Triana, dentro de la Bienal de Flamenco, ha afirmado hoy que "sin vivencias no hay cante" y que para "entender de flamenco, hay que vivenciarlo".

Por "vivenciar" el flamenco, el veterano cantaor entendió escucharlo "en peñas, en reuniones y fuera del ambiente del espectáculo".

Pedro Peña, que confesó que no le gusta cantar a cielo abierto, como hará mañana en el Hotel Triana, adelantó que harán cantes que ya se han perdido, excepto en su familia, como los de Rosario El Colorao o los de Camacho El Viejo, viejos cantaores que en la última etapa de su vida hacían sus cantes en casa de los Peña, en Lebrija (Sevilla), donde este cantaor los aprendió.

Sobre el aprendizaje de este legado artístico que mañana pondrán sobre las tablas con un espectáculo familiar, como "un musical gitano", con el título de "Negro como la endrina", Pedro Peña señaló que "cada vez que canto bulerías me acuerdo de mi madre" porque aprendió a cantarlas directamente de boca de su madre.

Para Peña, el cante flamenco "no surgió por generación espontánea en el siglo XIX", como sostienen otros eruditos, sino que tiene unas raíces antiquísimas y evolución de siglos.

Para el cantaor también hay diferencia entre el cante gitano y el que no lo es, ya que "el eco de los gitanos es evidente y claro; tienen una voz ahuecada y una fonación distinta, como decían del cante de Manuel Torres: Aquellos sonidos negros."

El flamenco, para Peña, es un arte conservado por unas ochocientas familias que viven entre Lebrija, Jerez, Utrera, en Sevilla, y los puertos, en Cádiz, y que, también en el ámbito familiar, pervive de una generación en otra, de modo que incluso dentro de los gitanos algunas familias tienen sus particularidades artísticas.

En "Negro como la endrina" la familia Peña ha puesto "toda la voluntad de hacer un espectáculo distinto" que, además, apostó Pedro peña, "será el mejor de la Bienal".

El cantaor aseguró igualmente que han ensayado mucho el espectáculo y los "movimientos" del cuadro flamenco, pero no garantiza el orden del programa en cuanto a los palos anunciados ni cuáles de las siete u ocho tonás que ha ensayado cantará finalmente, porque eso dependerá del momento y de cómo se vayan encontrando los artistas a medida que avance la noche: "El flamenco con matemática, no es flamenco", sentenció.

Su prima la veterana cantaora Inés Bacán sólo tomó la palabra en la conferencia de prensa para dar la razón a estas palabras de Peña, al asegurar que harán todo lo posible por el que el duende comparezca mañana mientras cantan y bailan.

La bailaora Concha Vargas, también veterana, prometió que el duende surgirá mañana en el Hotel Triana, mientras que Peña dijo de ella que "es arrebatadora, y (en los ensayos) no ha bailado ni un día igual".

El director de la Bienal, Domingo González, destacó el estilo y el temperamento de esta bailaora, de la que dijo que transmite energía con sólo mover las pestañas, como si el denominado "efecto mariposa" lo hubiera inventado ella con su baile.

"Negro como la endrina" contará también con la voz de María peña, el baile de Diego de la Margara y Fernanda Funi, las guitarras de Pedro María peña y Antonio Moya, todos ellos bajo la dirección de Tere Peña, que ha ideado el espectáculo y su título, también alusivo a los sonidos negros a los que se refirió Pedro Peña. EFE

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