ECLESIALIDAD. ARTICULO MAS QUE INTERESANTE PUBLICADO EN EL MUNDO, sobre el ya famoso “desaire de Triana”. Viva Triana, siempre Triana.

 

Eclesialidad

. Álvaro Pastor Torres

Como gracias a Dios me eduqué en un colegio laico –donde por cierto el profesor de religión era una auténtica calamidad, flojo como él solo, antipedagógico y con un eterno mal humor trufado de palabras no muy bien sonantes, por muy canónigo que fuera-, y encima este palabro no viene en el diccionario de la Real Academia Española, he tenido que recurrir de urgencia a un amigo cura para que me explique eso de la eclesialidad. Él, que se formó en el movido seminario metropolitano hispalense de los sesentaymuchos, y jamás ha usado alzacuellos ni predicado una función principal, pero es un enseñante como la copa de un pino como lo pueden atestiguar muchas promociones universitarias, me lo ha resumido rápido y claro: obedecer sin rechistar. Me imaginaba que por ahí iban los tiros mas lo quería confirmar de primera mano.

El ordeno y mando dentro la iglesia católica, apostólica y romana –que no nos olvidemos es una monarquía absoluta de las pocas que quedan, como Suazilandia o algunos países árabes, donde allí a Dios lo llaman de otra forma– puede estar revestido de múltiples variantes, desde el guante de seda cardenalicio hasta la bronca del párroco pueblerino con las beatas locales a cuenta de la procesión de la patrona.

Monseñor Asenjo -el arzobispo que vino Guadalquivir abajo- ha dicho, a propósito de la negativa de la Esperanza de Triana para que su Cristo se pasee por la Castellana madrileña en los fastos de la Jornada Mundial de la Juventud, que en esa decisión ha habido un “déficit de eclesialidad”. Eso mismo pensaba tiempo ha de las hermandades y cofradías sevillanas el maño Palafox, obstinado arzobispo del siglo XVII conocido como el de los cien pleitos por su ganas de armar bronca y meterse en todos los charcos, y no hace tanto Ilundain, un navarro que estuvo aquí y no se enteró mucho de cómo funcionaba la religiosidad popular, porque esa es otra, desde la reconquista hasta hoy se pueden contar con los dedos de la mano de un carpintero –que suele estar incompleta por accidentes laborales- los sevillanos que se han sentado en la sede de San Isidoro.

Queda mucha liga, pero en la primera escaramuza seria la eclesialidad ha sido derrotada –en Triana tenía que ser- por goleada. Y es que con las hermandades hemos topado, amigo Sancho.

Publicado en EL MUNDO de Andalucía, Edición Sevilla, el Miércoles 16-VI-2010

Foto: Álvaro Pastor Torres.

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