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Guía de Sevilla para sevillanos

César Rufino Actualizado 20/03/2010 21:55

¿En qué esquina había un loco que tiraba monedas de plata? ¿Por dónde andaba la terrible bruja apodada ‘La Beata de los Huevos’? Ahora que toca pasear por Sevilla, sale un libro para callejear como nunca lo había hecho.

Si cuando pasen por la calle Bailén, a la altura de la Magdalena, oyen un extraño tintineo, aligeren el paso porque estarán junto a un fantasma: el de aquel Conde de Módena tan falso como famoso que, habiéndose vuelto majara, arrojaba monedas de plata por el ventanuco de su prisión. Menudos racimos humanos se formaban allí, esperando a ver si había suertecilla y comentando del fulano en cuestión "no sólo que estaba loco sino que además era tonto". Lo cuenta Jaime Passolas en un libro que se presenta pasado mañana, Historia y leyenda de las calles de Sevilla. Una obra que va a venir de perlas a todos los sevillanos, acercándose como se acerca la Semana Santa con todas sus horas de paseo.

Passolas, con quien El Correo estuvo ayer de charla apacible y con su libro de por medio, tiene el amor inmenso a Sevilla de los forasteros (nació en Jaén) y la severa socarronería que se exige para llegar a coronel en el Cuerpo Jurídico Militar. Trae aquí, a cuento de las calles, un manojo de historias de la ciudad que probablemente ignoren muchos de sus vecinos: las tiendecitas que había, dónde cayó una bomba... De Puente y Pellón cuenta que la noche del 16 de julio de 1779 detuvieron en ella a una vecina vieja y ciega conocida por La Beata de los Huevos (no se sabe si por oficio o por anfibología), pero muy beata no debía de ser cuando, por sus presuntos tratos con el demonio, no sólo fue ahorcada sino que "se quemó su cuerpo, que estuvo ardiendo", dice el autor, "hasta las nueve de la noche, espolvoreando a continuación sus cenizas por el aire".

Se habla de San Eloy, donde cuenta Passolas, aludiendo a cierta inscripción desaparecida, que se celebró la primera misa tras la conquista de la ciudad por el rey leonés Fernando III. Cuántos cofrades no pasarán la semana que viene por allí y cuántos otros no lo harán por San Juan de la Palma. Había en esta plaza, se dice en el libro, una mujer emparedada por voluntad propia. Era un recurso muy usado antiguamente, unas veces por castigo y otras por gusto, para apartarse del mundo sin meterse a monja, aislarse sin estar en un convento. Era el llamado Voto de Tinieblas. Recibían la comida por una pequeña obertura. En esta ocasión se trataba de Ana de Santillán, quien, tras purgar el dolor de su viudedad, salió de su confinamiento voluntario en 1475 para fundar el Convento de Santa Paula.

¿Por qué llamaban Matacanónigos a la esquina de Placentines? ¿Vivió en San Leandro el personaje que inspiró a Tirso de Molina la figura del Tenorio? ¿Por qué ahorcaron al cura de la calle Candilejo? Quien no lea libros se quedará sin saberlo.

Dicho por el autor:

1. Si tuviera que elegir una calle por su luz: "Alemanes. Tanto por las mañanas, llena de matices, como al atardecer, con el chorro de luz que sube por García de Vinuesa, e incluso su deliciosa iluminación nocturna. Esta calle tiene una luminosidad especial."

2. ¿Y por su olor? "La Plaza de Santa Cruz. En general, todo el Barrio de Santa Cruz. Pero en esa plaza, el azahar y los naranjos conforman una atmósfera con mucha personalidad."

3. ¿Qué calle tiene los sonidos más bellos de toda Sevilla? "Caballerizas. En las horas de misa y de cultos, se oyen allí las campanas de San Ildefonso, San Leandro y Santa María de Jesús."

4. Una calle para visitar ahora, en primavera: "Mateos Gago. Por su belleza, sus sombras, sus naranjos; por su silueta de la Giralda al fondo... Hay muchas razones para visitarla siempre, y más todavía en primavera."

5. ¿Cuál es su calle preferida? "Dos: Águilas, por su historia; y Santa Clara, por todo, por su monumentalidad, por los conventos de San Clemente, de Santa Clara, por la Casa de los Bucarelli, por desembocar en esa Plaza de San Lorenzo que es maravillosa...

6. Esta pregunta no es poética: ¿Sevilla tiene magia? ¿La tiene, literalmente? "Sin la menor duda. Realmente, la hay. Y la hay, efectivamente, no de esa forma poética en que puede decirse de un lugar que tiene magia, sino como un fenómeno real. Tiene algo que fluye en cada rincón; un atractivo que la hace parecer irreal, aun estando ahí. Granada, por ejemplo, es diferente. Granada tiene embrujo, un aire moro; te fascina, te arroba. Pero lo de Sevilla es magia."

7. ¿Qué es lo más triste de ella? "Que los sevillanos no valoran su ciudad. Mañana lo veré, mañana me enteraré, dicen. Como si les diese igual."

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