El pregón de la duda

 

El pregón de la duda

Escrito por Redaccion Domingo 21 de Marzo de 2010 13:23

Atención, se abre en una ventana nueva. 

Ni un sólo plauso ha interrumpido al pregonero hoy. En la hora larga -una hora y casi diez minutos- de pregón no se ha escuchado a la gente batir palmas ante el texto. No porque no se haya querido arrancar el respetable, sino porque Antonio García Barbeito no ha dado lugar a ello. Ha intervenido sin pausa y ha leído su pregón a una «niña» que al final resultó ser Sevilla.
A las 11.30 de la mañana presentaba Rosamar Prieto, delegada de fiestas al pregonero, un "homo novus", le ha llamado, en referencia a una leyenda latina. Y Barbeito ha empezado su pregón tras escuchar dos marchas -“Soleá dame la mano”, elegida por el pregonero e interpretada por la Banda Sinfónica Municipal dirigida por Francisco Javier Gutiérrez Juan y "Amargura"- y ante el alcalde, que ha presidido por última vez este acto de la ciudad.marcha . Tras la presentación por la Delegada de Fiestas Mayores, Rosamar Prieto y los sones de “Amarguras
Ante un teatro lleno, Barbeito ha mezclado prosa y verso para dar un pregón en el que, para sorpresa de los asistentes, no ha nombrado a ninguna cofradía. "No vengo a prestarle una voz que no es la mía", ha dicho.
Pero sí que ha hablado de Dios. Este ha sido, según los asistentes, uno de los pregones en lo que Dios más presente ha estado. Un Dios "campestre, del campo", que es como el pregonero dice que lo siente.

Un Dios con domicilio
Siguió barbeito hablándole a la niña a la que dirigía sus palabras. le explicaba que los hombres necesitan un "Dios con domicilio, una consultoría en la Tierra". Quería hacer referencia así a la fé y la devoción a las imágenes.
Además de Dios, ha hablado Barbeito de la duda. Exigiendo una respuesta, el pregonero ha leido un poema sobre las dudas sin respuesta y la necesidad de que Dios las explique:
"El Dios que ande por mi, el Dios que digo
es un Dios de perdón, no de castigo;
Y acaricia mi duda y no se espanta
de mis debilidades. No se aflije:
Si ve que me equivoco, me corrije,
y si ve que me caigo, me levanta"

Este es uno de los poemas que ha intercalado en su pregón, que ha acabado desvelado que la niña a la que le hablaba no era otra que Sevilla .

El pregón de la duda

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