Triana mira hacia la Virgen del Rocío - abcdesevilla.es

 

La Hermandad inicia su camino hacia la aldea este miércoles con el orgullo del logro de sus obras sociales

AURORA FLÓREZ / SEVILLA

Día 04/06/2011

Triana mira hacia la Virgen del RocíoGOGO LOBATO

Hay quienes ven la Romería del Rocío como un conjunto de tópicos relacionados con la juerga, la desinhibición y la incontinencia en todas sus facetas. Una imagen que muchos se han encargado de difundir a lo largo de los años y que presenta una estampa que poco tiene que ver con esa peregrinación que sí, está envuelta en alegría y en fiesta, pero también está cargada de profundidad y de devoción. Al hermano mayor de la Hermandad del Rocío de Triana, Manuel Alcantarilla, lo han buscado en multitud de ocasiones para que cuente anécdotas del famoseo vivo y muerto. Él lo tiene muy claro: «¿Famoso?... el Simpecado».

En la capilla de la calle Evangelista se afanan en sacar brillo a la espectacular carreta de plata que el próximo miércoles 8 portará el Simpecado trianero en su camino hacia la aldea del Rocío. En el altar luce el estandarte, con la miniatura de la Virgen, estrenando peana y piedras preciosas donadas por los hermanos para sustituir a aquellas robadas en la década de los sesenta, cuando la corporación radicaba en San Jacinto. En él figuran dos ramitos de flores, que al final de la romería llegarán a manos de quienes se han apuntado a la lista de espera que todos los años hay para ello.

Misa de romeros La Hermandad saldrá el miércoles tras la misa de romeros que se oficiará a las 7.30 horas en la capilla de la calle Evangelista
Fundación Uno de los hitos más importantes es la parada ante la Fundación para disminuidos psíquicos en Castilleja de la Cuesta

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D Manuel Alcantarilla, rociero hasta el tuétano desde antes de nacer —no en vano hizo su primer Rocío en el vientre de su madre, Pura Moreno, y sigue recordando a su padre, Andrés, haciendo el camino en su camión, con su guitarra y cantando soleares—, espera con impaciencia emprender la marcha hacia la aldea, ese camino que hace cada año la Hermandad que más gente arrastra, una Hermandad que en 2013 va a cumplir los doscientos años peregrinando hasta la ermita. En estas vísperas de Pentecostés, Alcantarilla rechaza la palabra juerga y más aún «otra más fea: cachondeo», que le ponen de mal humor, porque —dice— el Rocío es convivencia entre todos los hermanos, sin diferencias ni categorías». Y así lo entiende desde que tenía uso de razón, desde que sus padres le enseñaron a compartir con los demás. Y así lo vive. Y no deja de reseñar ese carácter profundo de devoción y religiosidad que conlleva la Romería del Rocío, según Triana, desde que empieza a las siete y media de la mañana en la

misa de romeros y se conforma en el Ángelus en la Pañoleta y en el rosario en Torrequemada en la primera jornada. Tres cumplimientos diarios hasta llegar a la aldea almonteña, porque «las misas son devocionales y las comuniones masivas. Dormimos tranquilos porque cumplimos con nuestra obligaciones y compartimos con los peregrinos lo que llevamos». Es así, porque el compartir en el camino, que depende de cada hermano, afirma que en su caso es cierto, una actitud que transmitió a su mujer, Trinidad Gavira, ya fallecida, que fue una gran cofrade, y de la que recuerda anécdotas como dar agua en la Raya a personas que luego se convertirían en sus íntimos amigos, o sentar en la mesa de su casa en el Rocío, junto a los generales de la Guardia Civil y de Aviación, al «Portu», un portugués que llevaba más de treinta años yendo al Rocío y que vendía varas.

Este miércoles, Manuel Alcantarilla, tomará su vara de hermano mayor y, a caballo, comenzará a recorrer Evangelista, San Jacinto, Castilla... para salir hacia la Pañoleta y en Castilleja de la Cuesta parar ante la joya de la Hermandad: La Fundación Nuestra Señora del Rocío de Triana, «uno de los hitos más importantes del camino». Es la obra social más importante, la que se lleva el tiempo y los mejores deseos del hermano mayor. Allí, veintinueve internos disminuidos psíquicos más otros ocho que se integran en su escuela taller, disfrutarán del paso de las carretas de Triana.

Pero no es ésta, con toda su importancia, la única acción solidaria de la Hermandad, que gasta más en caridad y asistencia social que en la romería con sus colonias de verano para niños sin recurso, con su colaboración con el comedor de San Vicente de Pául, con sus carnets para el economato de la calle Pagés del Corro, con su asistencia a la residencia de ancianos de Nuestra Señora de Consolación... Y eso, todo ese patrimonio de solidaridad, es lo que, junto al Simpecado, se lleva la Hermandad del Rocío de Triana este miércoles hacia la Blanca Paloma.

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