Diario de Sevilla - Un vía crucis contra todos los pronósticos

 

Un vía crucis contra todos los pronósticos

El Señor de San Gonzalo desafió a la lluvia y, tras retrasar la salida 2 horas, llegó a la Catedral en tan sólo 90 minutos.

Juan Parejo / Sevilla | Actualizado 15.03.2011 - 13:22

 

El Señor de San Gonzalo a su paso por el puente./Antonio Pizarro

Un traslado exprés. Arriesgó, y mucho, la junta de gobierno de San Gonzalo para que el Señor del Soberano Poder ante Caifás presidiera el vía crucis general de las cofradías. Como hace dos años, cuando el Nazareno de los Gitanos no pudo finalmente acudir a la Catedral, el primer lunes de cuaresma amaneció metido en agua, mucha agua. Los pronósticos meteorológicos no eran nada halagüeños para por la tarde. Entre un 80% y un 90% de probabilidad de lluvia se anunciaba en las webs especializadas para la hora de la salida del cortejo, las 16:45. Ni los más aventurados podían presagiar que, tras dos horas de espera en los que apenas dejó de llover, la hermandad fuera valiente y se echara a la calle para delirio de los cientos de hermanos que acompañaron al Señor hasta el Templo Metropolitano en un tiempo récord, apenas 90 minutos.
A las 19:00 se abrieron las puertas de la Parroquia de San Gonzalo. Tras una reunión de urgencia de la junta de gobierno, Antonio Delgado, físico, que estaba en contacto con la hermandad desde Sao Paulo, observó un cambio en los mapas y le dijo al hermano mayor que había un claro de unos 90 minutos que permitiría que el Señor llegara a la Catedral. Ése era el horario límite que manejaba la hermandad del Tardón para llegar a la Catedral para el rezo. No se lo pensaron dos veces, y eso que ya se había comunicado a la Policía Local, que ya se había marchado, que no habría traslado. Pudieron las enormes ganas que había en la cofradía, y en todo el barrio, para no dejar a Sevilla con un vía crucis descafeinado. Ya lo advirtió el hermano mayor, Juan Hernández, en la víspera: "Seremos valientes". Tuvieron premio todas las personas que aguardaron en la puerta de la parroquia estoicamente a la decisión de la hermandad. Una decisión que parecía que nunca iba a llegar, para bien o para mal.
Con un fuerte aplauso acogieron los fieles la salida de la cruz de guía. En apenas un par de minutos los más de 300 hermanos que formaban el cortejo llegaban a la Avenida de Coria. El Señor, que iba en las andas cedidas por la Hermandad de los Gitanos, que llevaba en sus esquinas los faroles del Gran Poder de Castilleja de la Cuesta, salía cinco minutos más tarde. La imagen lucía muy diferente a como se puede ver cada Lunes Santos: con una excelente túnica bordada por Martín Santonja con diseño de Sánchez de los Reyes, que sin duda abrirá un debate de la corporación, y las potencias de oro -bendecidas en la misma mañana de ayer- labradas por Marmolejo con un diseño que se inspira en el canasto del paso de Cristo, obra de Guzmán Bejarano. Las andas se completaban con un exquisito exorno floral a cargo de Javier Grado, compuesto por tulipanes rojos traídos de Holanda.
En 10 minutos, los 43 costaleros, la hermandad decidió suspender los relevos de las hermandades para agilizar el traslado todo lo posible, habían puesto las andas en San Jacinto. El hermano mayor de Santa Genoveva, Francisco Javier Bonilla, informa de que habían puesto a disposición de San Gonzalo los capotes del Cautivo: "Esperemos que no hagan falta". A las 19:40 el cortejo abandonaba el Puente de Triana. A las 20:00, el Señor llegaba a la capilla del Baratillo, y, tras modificar el itinerario y acortar por García de Vinuesa, la cruz de guía se plantaba en la Puerta de los Palos a las 20:15. El Señor entraba, entre una multitud, a las 20:30.
El cortejo abandonó la Catedral pasadas las 22:30 tras un rezo multitudinario para regresar, acompañado de muchos hermanos al barrio del Tardón.

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