San Jacinto recobra su faro - El Correo de Andalucía

 

San Jacinto recobra su faro

Comentarios. G. P. Actualizado 27/01/2010 22:52

La capilla se convirtió ayer en un reguero incesante de personas. - Antonio Acedo

La Estrella recibe el cariño de los suyos tras su restauración en el IAPH

"Solamente con verla de nuevo aquí ya me siento feliz". Para quienes como Ana María, vecina de San Jorge, acuden a verla todas las mañanas para contarle sus cuitas caseras, bien de camino al mercado o de regreso casa, estos casi cinco meses sin su presencia se han hecho extremadamente largos. La vecina más antigua del barrio, la Estrella, ya durmió ayer de nuevo entre los suyos, después de una reparadora estancia en las instalaciones del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico.

Ataviada con esa deslumbrante túnica alba que le ha servido de ropaje durante su estancia en la isla de la Cartuja, la dolorosa trianera llegó de nuevo a su casa pasada la medianoche de ayer con su nuevo título de paternidad bajo el brazo. "Cuando la sacamos del cajón venía impresionante", contaba ayer con cara de sueño su vestidor, Pepe Garduño, que junto a otros miembros de la junta de gobierno permaneció hasta las cinco de la mañana en la capilla acicalando a la Virgen para que a primera hora del día empezara a recibir la visita de los suyos. "La hemos vestido con un manto negro y un tocado muy sencillo para que destaque más".

La expectación era enorme. Desde que la capilla abrió sus puertas por la mañana, la esquina de San Jacinto donde mora la Estrella se convirtió en un incesante ir y venir de hermanos, devotos, fieles, vecinos, fotógrafos y curiosos. "Yo le veo las manos muy blancas. Me gustaba más antes", susurraba en la intimidad de la capilla Pastora, vecina de San Jacinto desde hace 50 años.

Eduardo, joven hermano de la cofradía, se muestra muy satisfecho con el resultado de la restauración. "Le hacía falta. Las manos han quedado muy bien y se le ha eliminado el desconchón del cuello".

"Normal que encuentren a la Virgen más blanca", tercia Isidoro, el diputado de cultos, otro de los que ayer le tocó trasnochar. "Es que las manos de la Virgen, particularmente, estaban muy deterioradas. Las uñas tenían tal suciedad que parecía que la Virgen hubiera estado haciendo cisco. Pero por lo general la gente está muy contenta. Ha visto que la cara de la Virgen viene como se fue, esplendorosa", comenta no sin subrayar que, más que el exterior, ha sido el "trabajo interno" que se le ha practicado a la dolorosa el más importante de todos.

Una urna en la que sobresalen los colores de la bandera de Haití recuerda a los presentes que la hermandad recauda fondos con destino a los damnificados por el terremoto acaecido en el país caribeño. Pocos reparan en ella, la verdad, porque la Estrella concentra todas las miradas, todos los flashes. Abuelas cargadas con sus bolsos, mujeres que arrastran su carro de las compras, mamás que empujan sus carritos de bebés... todas se paran un ratito a darle la bienvenida a la vecina más antigua del barrio.
Los cinco meses sin Ella se han notado mucho en esta esquina de San Jacinto.

San Jacinto recobra su faro - El Correo de Andalucía

0