La alternativa artesanal a la Cruzcampo | El Correo de Andalucia

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La cerveza en Sevilla no es una bebida, es una seña de identidad. La Cruzcampo es la gran triunfadora entre la parroquia hispalense, pero poco a poco le van surgiendo competidores. Y no solo, que también, a través del precio, como algunas franquicias que llegan a ofrecer una caña por apenas 40 céntimos, sino por iniciativas que le dan una vuelta de tuerca a la tradición de beberse una rubia. Un giro que ya había brotado en otros países de Europa y en otras zonas de España y que ahora se refuerza en la ciudad: la cerveza artesanal creada en Sevilla.
Dos ejemplos claros de este movimiento son Múrtiga y Taifa. Cada una en una zona de la capital hispalense van poco a poco desplegando sus redes y ganando mercado con aquellos que buscan algo más. En el mercado de Triana, en el puesto 36, se encuentra Cervezas Taifa, cuya primera receta vio la luz el pasado mayo. En septiembre ya estaba de venta al público la primera botella.
33 El promotor de Cervezas Taifa, Jacobo Portillo, en el puesto del mercado de Triana. J. M. ESPINO (ATESE)
El promotor de Cervezas Taifa, Jacobo Portillo, en el puesto del mercado de Triana. J. M. ESPINO (ATESE)
“Comenzamos buscando la receta en internet, igual que se consulta para preparar un salmorejo. Eso te sirve de base y después vas mejorándola, como con un plato”, señala su promotor, Jacobo Portillo, que asegura que intentaron ponerle un punto “más amargo, al gusto de los sevillanos, además de darle un toque especial, para lo que le echamos también cáscara de naranja”. El proceso de elaboración dista mucho del industrial de las grandes marcas, “ya que el carbónico se genera en la botella, y eso requiere más tiempo”. En Triana esta cerveza ha tenido una buena acogida y ya se distribuye por algunos bares de la zona, aunque el objetivo es llegar a más establecimientos, hasta tener cervezas Taifa en dos o tres bares por cada barrio.
El problema ahora es de capacidad. Al contar con una microfábrica no pueden producir más de 1.200 litros al mes, de ahí que de aquí a unos meses empiecen a buscar un espacio mayor para producir cerveza a mayor escala, aunque eso requiere de una inversión “elevada”. “Hay mucha gente interesada en entrar en el mundo de la cerveza y además hay oportunidad de negocio, porque muchos se van a fábricas más grandes para producir sus propias recetas”, señala.
A ello se suma la realización de proyectos de I+D con arraigos informáticos, sector del que procede el impulsor de Cervezas Taifa, para desarrollar maquinaria que luego sea posible vender a otras iniciativas de este tipo o incluso exportar.
33 Diego Muñoz es uno de los impulsores de Cervezas Múrtiga.  J. M. PAISANO (ATESE)
Diego Muñoz es uno de los impulsores de Cervezas Múrtiga. J. M. PAISANO (ATESE)
Precisamente un lugar más cercano para producir necesita Cervezas Múrtiga, otra de las opciones artesanales que han surgido en Sevilla en los últimos tiempos. La receta es de aquí, aunque se produce en Granada con agua de Sierra Nevada. “Múrtiga se llama el río de Fuenteheridos y nuestro objetivo es producir allí, aunque por ahora vamos paso a paso”, subraya Diego Muñoz, responsable de comunicación de esta iniciativa empresarial. Sus cervezas pueden degustarse en bares de la zona de la Alameda, como el Viriato, en la calle Feria. Por ahora la producción es pequeña, de 60 o 70 cajas, desde que comenzara su andadura en enero.
“La cultura de la cerveza en Sevilla está muy arraigada, pero hay que diferenciar entre unas y otras, porque el modo de consumo es distinto”, explica Muñoz. Así, señala que Múrtiga es “más densa” que una tipo Cruzcampo y se suele consumir “después de una normal”. “Se trata de una alternativa al vino más que a la cerveza porque tiene más cuerpo”, sentencia.


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