La ilusión llena de vida a las vajillas - El Correo de Andalucía

Hasta el cartel de la pared tiene arte…”de reo a rey”.

La ilusión llena de vida a las vajillasAlba Poveda, Sevilla Actualizado 16/08/2011 07:36

Durante dos años y medio los trabajadores de la fábrica de cerámica lucharon por recuperar sus puestos. - Juan García de Sola (Atese)

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Después de dos años y medio de lucha, Pickman La Cartuja vuelve a impregnar de majestuosos diseños la cerámica.

Las tazas, los platos y un sinfín de piezas de vajilla desfilaban impacientes por las cintas de producción. La cerámica quería impregnarse de arte Pickman . Pero era la plantilla de la fábrica de loza la que más deseaba reanudar la producción de una empresa referente en el entorno de Sevilla. Después de dos años y medio parada , Pickman La Cartuja terminaba de desempolvar ayer la maquinaria que lleva casi doscientos años haciendo las delicias de los amantes de las vajillas de cerámica.

La ilusión se palpaba entre los trabajadores que han luchado desde 2008 para que la firma sevillana sobreviviera. Según explica la presidenta del comité de empresa de Pickman, Carmen Vivero, los trabajadores que pisaron ayer la fábrica "sentían incredulidad al retomar la actividad" donde la dejaron. Para otros, como el empleado en sala de baños y también miembro del comité Antonio Sabido, ayer fue "un día histórico".

La lucha ha sido un factor clave para demostrar a la Administración -que avaló a la fábrica para que saltara el obstáculo - y a las entidades bancarias que la tradición de una empresa es más fuerte que una crisis financiera. Sin embargo, la inversión del empresario malagueño Antonio Herrezuelo a principios de año iluminó el foso en el que se encontraba la fábrica de loza. Tanto trabajadores como empresario "confían en este nuevo proyecto", indica Sabido.

Pese a que los anteriores proyectos de viabilidad no cuajaron por falta de financiación y de respaldo, Herrezuelo impulsa Pickman perfilando las líneas de una empresa que se define por sus diseños. Como explica Vivero, "el empresario, además de tener ganas de ver la fábrica trabajar al 100%, quiere ampliar el catálogo". Cristalería, marroquinería o mantelería son algunas de las nuevas áreas que Herrezuelo ha propuesto para impulsar la producción. Una andadura que, para la presidenta del comité de empresa, ojalá sirva "para mantener el empleo y ampliar las expectativas de la empresa".

Aunque los empleados que echaron el cierre alcanzaban los 110, la financiación actual solo permitió que ayer 84 personas redescubrieran el valor de producir las vajillas de Pickman La Cartuja. Sin embargo, todavía hay esperanza para otros 16 antiguos trabajadores que gracias a un convenio con la Junta "en la actualidad están realizando cursos de marketing y nuevas técnicas de decoración para empezar a aplicarlas a finales de año", indica Vivero.

La loza de Pickman durmió durante dos años para despertar con energía. Cuando los clientes de la empresa sevillana se enteraron de que volvían los diseños señoriales de la vajilla -comenta Sabido- los pedidos se empezaron a concretar. De hecho, en la actualidad existen encargos valorados en 60.000 y 70.000 euros.

La cruda situación económica y los incesantes cierres de empresas punteras en Sevilla hundieron en muchas ocasiones las esperanzas de los trabajadores de la fábrica de loza. No en vano, "la unión de los empleados, la tradición y el arte de la firma son las claves para que la Junta creyera en el proyecto", según la portavoz de las manos de Pickman. A partir de ahora, Herrezuelo deberá demostrar a los bancos que la empresa sigue siendo un referente en la loza.

El problema no nació de la caída de ventas, sino del carente capital para mantener la productividad. Por eso, desde ayer, los trabajadores de Pickman ocupan sus posiciones en un mes en el que otros solo piensan en el mar para devolverle la vida a la cerámica sevillana.

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