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El mejor estreno de esta Semana Santa va vestido de nazareno. Hoy, en Triana, se verán capirotes de ruán en Pasión y Muerte y, en la Quinta Angustia, Silencio y Santo Entierro, las hermanas cumplirán su sueño

JAVIER MACÍAS | LAURA RODRÍGUEZ / SEVILLA

Día 15/04/2011 - 08.13h

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La primera túnica

ABC

Vestir la túnica es uno de los ritos más emocionantes de la Semana Santa, más aún si es la primera vez

Viernes de Dolores. En muchas casas, las túnicas están planchadas y colgadas a la espera del rito que es reversirse de nazareno. Pero, en Triana, hoy todo es aún más especial. Y es que ha llegado el día del estreno. Los hermanos de Pasión y Muerte, a eso de las seis de la tarde, comenzarán con ese rito por primera vez. Será la primera túnica. Triana tendrá nazarenos de ruán.

También, varias hermanas de la Quinta Angustia, el Silencio o el Santo Entierro, verán cumplido el sueño de vestirse de nazarenas en sus hermandades, que hasta ahora no se les permitía. En la Borriquita, el aumento en el cortejo que, desde el año pasado, viene experimentando la cofradía, está causado también por la aceptación a que las niñas puedan salir de nazarenas. Así, en el barrio de Triana, Pasión y Muerte vivirá el momento más importante de su historia. Unos 200 hermanos vestidos de ruán irán llegando a la parroquia del Buen Aire a eso de las siete y media de la tarde. Entre ellos estará José Antonio Navarro Arteaga, que tiene una circunstancia especial: fue miembro fundador de la hermandad y autor de la impresionante talla del Cristo. Cuenta que, como vive en el Aljarafe, ha quedado con un grupo de hermanos en su estudio de la calle Betis para vestirse todos juntos. El momento lo imagina así: «rezaremos porque, no hace muchos años, cuando teníamos la imagen del señor en madera aquí, en el banco de trabajo, con la gubia llena de virutas, nos reuníamos los hermanos de la, por entonces, asociación y le rezabamos a Ése que iba a ser nuestro Cristo que, aunque fueran cuatro trozos de madera ensamblados, ya lo sentíamos así. Durante ese momento, le daremos gracias a dios por poder vivir este momento, y nos acordaremos de los que no están».

«Ver la túnica colgada es un sueño hecho realidad»

Mientras tanto, afirma que «ver la túnica colgada es un sueño hecho realidad, que tantas veces había pensado uno, que es el ponerte la túnica por primera vez en tu hermandad. Cada vez que paso por donde está se me ponen los vellos de punta». Y es que para Navarro Arteaga, y para el resto de los hermanos de Pasión y Muerte, se viven «miles de sensaciones distintas por ver hecho realidad un sueño que se inició hace 19 años en Triana, por un grupo de cofrades que al principio se les denominó como locos. Ver esa locura hecha realidad es algo importantísimo. Te llena de orgullo, de alegría y te acuerdas de mucha gente».

Sin embargo, y aunque no ensombrece en absoluto la ilusión que vive la hermandad desde que el arzobispo anunciara hace unos meses la aprobación como hermandad de penitencia, ha habido una polémica por el tema de las túnicas porque la junta de gobierno ha obligado a los hermanos a hacércela allí que, aunque sea más barato que en la calle, ha habido alguna queja por este motivo. A pesar de ello, la corporación ha facilitado numerosas túnicas de alquiler.

Las niñas de la Borriquita

Por otro lado, una de las cofradías donde se estrenarán más túnicas nuevas es la Borriquita, dado el crecimiento que ha experimentado en los últimos años. Ya el año pasado salieron un total de 153 niñas, lo que suponía un 20 por ciento del cortejo. Este año, el número seguirá en ascenso y ascenderá un 30 por ciento las nuevas incorporaciónes, según su hermano mayor, Luis Torres Palazón

Una de las mujeres que, gracias a su tesón, ha conseguido que la igualdad de sexos llegue a todas las cofradías es Ana María Ruíz. Esta hermana del Silencio, llevaba diez años solicitando la papeleta de sitio en la Primitiva, que siempre le era rechazada por no permitirlo las reglas. Sin embargo, este año cumple el sueño y, gracias al decreto del arzobispo, podrá vestir la túnica la próxima Madrugada. «Siento alegría y compromiso, porque quieras o no, es una responsabilidad al ir dando culto público y manifestando una fe que tú tienes», cuenta Ana María, que añade que «quiero asumirla» y que «intentaré dar ejemplo de los que son los hermanos y hermanas del Silencio».

La cuestión es que, a partir de esta Semana Santa, cualquier mujer que quiera ver cumplido este sueño, ya no tendrá ningún tipo de impedimento, aunque cargan con un hándicap histórico que es que «a las niñas no se les solía hacer hermanas porque no podían salir», según Ana María, por lo que su antigüedad en las hermandades, en muchos casos, no es mucha.

A pesar de que ya se permite la salida de las hermanas en la estación de penitencia, no saldrán muchas nazarenas. En los repartos de papeletas de sitio, en estas hermandades, la suma es de unas 45. Así, en el Silencio habrá poco más de veinte, en la Quinta Angustia saldrán unas quince y, en el Santo Entierro, seis mujeres.

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