La Velá llena de vida Triana más allá de la calle Betis. Diario de Sevilla.

 

La Velá llena de vida Triana más allá de la calle Betis

La fiesta arrastra a miles de posibles clientes y los negocios del barrio aprovechan la ocasión de aumentar sus ventas

Á. Serrato | Actualizado 21.07.2010 - 08:03

 

Dos mujeres observan desde el Altozano los preparativos para la velá en la calle Betis.

Cambia la música, la moda y hasta algunas costumbres pero cada verano, sin falta, Triana entera se vuelca en celebrar su fiesta grande. La Velá en honor a Santiago y Santa Ana arrastra hasta la otra orilla del río Guadalquivir a miles de sevillanos, turistas y trianeros que un día tuvieron que salir del barrio y que regresan para reencontrarse con él. Con ella, las calles se llenan de vida con los preparativos y los negocios -los de hoy y los de toda la vida- hacen su agosto en pleno mes de julio.
El epicentro de la fiesta es la calle Betis pero más allá de las casetas el bullicio inunda también los negocios de las calles colindantes. Antonio Cerezo lleva 35 años al frente de la taberna Casa Balado, en la calle Pureza, y aunque se queja de que "la Velá ya no es lo que era" asegura que las ventas se siguen disparando en estos días y la familia "tiene que venir a echar una mano". Lo que más se vende: "Sardinas, pimientos fritos, tomate aliñado y mucha cerveza bien fresquita".
Desde hoy y hasta el lunes Triana se convierte en el corazón de la ciudad y muchos bares tienen que contratar a personal extra para atender a los clientes. "En verano trabajo yo sola en el negocio pero para esta semana tengo a tres camareros sólo para servir las mesas de fuera". Lo cuenta Reyes Jaramillo, la propietaria del bar La Cañera, también en Pureza. Para ella, esta fiesta es una oportunidad para "compensar" la escasez de clientela "por culpa del verano y de la crisis".
Adentrándonos un poco más en el barrio, en Rodrigo de Triana, se encuentra una de las seis freidurías que continúan abiertas en la zona, la Reina Victoria. Al frente están desde hace más de 40 años los hermanos Manolo e Ismael Sobrino Rivadulla, que vinieron desde Pontevedra siendo apenas unos niños para trabajar en el negocio familiar. "Antes había más gente que ahora", cuenta Manolo, aunque "sigue siendo una buena oportunidad para vender". No hace falta esperar al 25 y el 26 de julio -los días de más afluencia de público- para saber cuáles serán también este año los productos estrella: "el adobo y los calamares, eso no falla". Esta semana es una buena ocasión también para reencuentros porque, dice Manolo, "mucha gente que se ha criado en Triana vuelve a la Velá".
Pero esta edición de la velá es también la primera tras la peatonalización de un tramo de San Jacinto y los cambios en algunas calles, algo que preocupa a algunos empresarios. "Es más difícil acceder en coche y hay menos aparcamiento y eso va a restar a la Velá", opina Emilio Santiago, propietario del bar Remesal.
En San Jacinto, Pelay Correa, o Esperanza de Triana bares, restaurantes, quioscos y tiendas de ultramarinos ultiman los detalles para que esta noche todo esté a punto. Por delante, seis días de fiesta y, con un poco de suerte, de mucho trabajo...

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