La cucaña del PP en Triana «

 

La cucaña del PP en Triana

1-papelesaEl sábado se producirá en Triana una importante transformación ciudadana y es lógico que un acontecimiento de esa magnitud, en un barrio tan señero, genere tensiones. Dicho esto, convendría reflexionar sobre algunas cosas que están pasando y que nos deben preocupar como ciudadanos y como demócratas. Porque los actos vandálicos registrados en los últimos días como respuesta a las obras de peatonalización y carril bici en San Jacinto no tienen justificación. El Ayuntamiento ha podido cometer fallos de ejecución, de coordinación e incluso de comunicación a los vecinos, pero la crispación generada por colectivos que en absoluto representan a todo el barrio ha llevado la situación por un camino de difícil retorno en el que se están cruzando las líneas rojas de la democracia. Los vecinos de Triana tienen toda la legitimidad para protestar por las obras, sobre todo si ven que se eliminan zonas de aparcamiento. El sábado, sin embargo, se verá el resultado y todos podrán comprobar si la peatonalización de San Jacinto y el cambio de sentido de algunas calles mejora o no la circulación y la calidad de vida de los trianeros. Las miles de octavillas repartidas sin firma, acusando de dictadura al ayuntamiento, dando información falsa y sesgada, tienen un claro interés por dinamitar la convivencia. Han aparecido pintadas, se ha sellado con silicona la sede del distrito; se han producido conatos e intentos de agresión a concejales del gobierno que acudían a las reuniones informativas y se han producido ataques vandálicos a las nuevas señales de tráfico. ¿Y cuál ha sido el papel del PP en todo esto? un sospechoso silencio, la ausencia de condena de los actos violentos e incluso el abandono ayer del pleno del distrito, en sintonía con la estrategia de elevar la temperatura ciudadana contra un proyecto en el que es legítima la protesta, pero no caben los radicalismos. Urge una reflexión del PP, e incluso otra del PSOE, por no saber defender su proyecto, dejando que aumente la espiral violenta en el barrio sin activar los resortes necesarios para calmar las aguas. Triana nunca ha sido un oasis de tráfico. Seguir así no tendría sentido. Pero el PP debe saber que sus acciones u omisiones en Triana le llevan por una cucaña resbaladiza, con muchas probabilidades de caerse antes de lograr su bandera electoral.

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